El poder de las mujeres
El general y político ateniense del siglo V antes de Cristo, Temístocles, dijo en cierta ocasión a su hijo: “Alégrate, porque eres el hombre más influyente de Grecia”. El muchacho se quedó sorprendido y preguntó por qué le decía aquello. El gran vencedor de los persas en Salamina le aclaró así las cosas: “Hijo, Atenas domina Grecia; yo domino a Atenas; tu madre me domina a mí y tú haces lo que quieres de ella, que sólo tiene ojos para ti, por eso, tú dominas el mundo”.
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