El filósofo griego Sócrates, que vivió cinco siglos antes de Cristo, es una figura fascinante y casi mítica. Existen diversas interpretaciones de su persona y de su doctrina. De sus discípulos nos han llegado diversas anécdotas; he aquí tres de ellas:
l Cuando estaba en la cárcel, ya condenado a muerte, su mujer Xantipa fue a visitarle. Y a pesar de la forma poco afectuosa en que le había tratado siempre se echó a llorar. Y Sócrates le dijo: "No llores, todos estamos condenados a muerte por la naturaleza". -"Pero a ti te han condenado injustamente". -"¿Es que te parece menos lamentable que me hubiesen condenado justamente?".
l Se sabe que Xantipa, su mujer, tenía mal carácter y era insoportable. Le preguntaban a Sócrates si se había dado cuenta de del mal carácter de Xantipa antes de casarse con ella. -"Sí, si me casé con ella fue por su mal carácter". -"¿Te gusta vivir con una mujer así?". -"Lo que que me gustaba era aprender todos los días de una persona con un carácter tan malo. No hay escuela mejor que el trato con los demás".
l Un día. un rico ateniense encargó a Sócrates la educación de su hijo. Éste le pidió por aquel trabajo quinientos dracmas. Al rico le pareció mucho dinero.
-"Por ese dinero puedo comprarme un asno".
- "Tienes razón. Te aconsejo que lo compres, y tendrás dos".
No hay comentarios:
Publicar un comentario