martes, 28 de agosto de 2012

el frasco con piedras

Un experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionales.

Para dejar en claro un , utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaron. Parado frente al de gente muy exitosa dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen...

De abajo de la mesa sacó un jarro de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro. ´



Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro?. Todos los asistentes dijeron SI.
Entonces dijo: ¿Están seguros?, y sacó de abajo de la mesa un balde de piedras pequeñas.

Echó un poco de piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.
Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más... ¿Está lleno este jarro?.

Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y de los asistentes dijo en voz alta "probablemente no". Muy bien contesto el expositor.

Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas. Una vez más preguntó al grupo: ¿Está lleno el jarro?. Esta vez varias personas respondieron a coro: NO!.

Una vez más el expositor dijo: Muy
Bien!, luego se sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro hasta llenarlo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: la enseñanza es que no importa qué tan lleno está tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas...

No, replicó el expositor, esa no es la enseñanza.
La verdad es que esta demostración nos enseña que:

Si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.

¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida... tu familia, tu Fe, tu educación o tus finanzas?, ¿Alguna causa que desees apoyar?, ¿Enseñar lo que sabes a otros?.

Recuerda poner esas piedras grandes primero o no encontrarás un lugar para ellas. Tómate el tiempo para clarificar cuales son tus prioridades y revisa como usas tu tiempo para que no se te quede ninguna afuera, o lo que es peor, que te veas obligado a sacar una piedra grande para poder meter arena.


¿Cuáles son TUS piedras grandes?



BAMBÚ JAPONES

No hay que agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad,
no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad,
este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces
que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana,
muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones
estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro…


Estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente
creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito
cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es mas que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia. Tiempo...

Como nos cuestan las esperas, que poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos... Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi... nosotros mismos hacemos las cosas apuradas, no se sabe bien por que.... Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés.... ¿Para qué?...

Hay que tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.....
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...
quizá sólo estés echando raíces...


la crisis (Jiddu Krishnamurti)

Ese pequeño punto azul palido - Carl Sagan (Subtitulado y Completo) - Th...

FABULA DEL ATEO

Cuenta la que un ateo, caminaba a través de la selva, sonriendo ante la belleza que había a su alrededor, cuando de pronto pensó: Qué milagros de la naturaleza han creado los poderes de la evolución...
En ese momento, oyó un murmullo cerca del río. Fue a investigar y vio que un enorme oso pardo venía hacia él. El comenzó a correr, pero por mucho que se esforzaba, el oso lo estaba alcanzando. Trató de ir más rápido, pero tropezó y cayó al suelo.
Mientras trataba de levantarse, el oso saltó sobre su pecho, lo tenía atrapado y el ateo gritó: ¡¡¡Dios mío, ayúdame!!! El tiempo se detuvo. El oso se paralizó. La selva estaba en silencio y hasta el río se quedó quieto.
Una luz blanca brilló sobre el hombre y una voz resonó desde el cielo: Has negado mi existencia durante todos estos años, has enseñado que Yo no existo y que todo es de un accidente cósmico. ¿Esperas de verdad que te ayude en esta situación? Acaso a partir de ahora ¿Tengo que considerarte como un creyente?
El ateo miró hacia la luz y dijo: Sería hipócrita de mi parte si de repente te pidiese que me tratases como a un cristiano, pero quizás podrías convertir al oso en un cristiano.
La luz se fue, el río comenzó a fluir nuevamente y los sonidos de la selva se reiniciaron. Entonces, el oso, unió sus dos patas delanteras, inclinó su cabeza y dijo: Señor bendice los alimentos que voy a comer...

Depende de quien son las manos

Una pelota de basketball en mis manos, puede ser algo divertido. Pero en las manos de Michael Jordan, es un juego maravilloso.
Todo depende de quién son las manos.
Una paleta y unos pinceles en mis manos, serían algo curioso. Pero en las manos de Miguel Ángel, sin duda serían una obra de arte.
Todo depende de quién son las manos.
Un lápiz en mis manos puede servir para poner mi nombre. Pero en las manos de William Shakespeare sirve para relatar y crear historias.
Todo depende de quién son las manos.
Una vara en mis manos podrá ahuyentar a un perro hambriento. Pero en las manos de Moisés, hizo que las aguas del mar se abrieran.
Todo depende de quién son las manos.
Una onda en mis manos sería tan solo un juguete. Pero en las manos de David fueron un arma mortal.
Todo depende de quién son las manos.
Dos peces y cinco trozos de pan en mis manos, son un almuerzo para dos. Pero en las manos de Jesús, fueron el alimento de toda una multitud.
Todo depende de quién son las manos.
Unos clavos en mis manos quizás podrían servir para construir una silla. Pero en las manos de Jesús trajeron la salvación al mundo entero.
Todo depende de quién son las manos.

Gansos de Navidad

Se la de un hombre que no creía en Dios, su esposa por el contrario, era una fiel creyente.

Una Nochebuena, la esposa se disponía asistir al oficio navideño de la parroquia de la localidad donde vivían con sus hijos, y le pidió al marido que los acompañara, pero él se negó.

¡Qué tontería! dijo. ¿Por qué Dios se iba a rebajar a descender a la tierra adoptando la forma de hombre? ¡Qué ridiculez! Sin decir nada, los niños y la esposa se marcharon y él se quedó en casa.impresionante tormenta de nieve. De repente, oyó un golpe muy fuerte sobre una de las ventanas. Miró hacia afuera, pero no logró ver nada.

Cuando la nevada empezó a cesar, se aventuró a salir para averiguar qué había pasado y descubrió, al lado de la casa, una bandada de gansos salvajes que por lo visto, iban hacia el sur para pasar el invierno y se habían visto sorprendidos por la tormenta de nieve. Perdidos y confundidos, habían acabado en aquella finca. Daban aletazos y volaban en círculos por el campo, cegados por la borrasca, sin seguir un rumbo fijo. El hombre pensó que, posiblemente, el ruido que oyó era de alguna de aquellas aves que había chocado contra su ventana.

Sintió lástima y quiso ayudarlos. Sería ideal que se quedaran en el granero, pensó. Ahí estarán al abrigo y a salvo durante la noche mientras pasa la tormenta, así que, dirigiéndose al establo, abrió las puertas de par en par y aguardó, con la esperanza de que las aves advirtieran que estaba abierto y entraran. Los gansos, no obstante, se limitaron a revolotear sin entrar. El hombre intentó llamar la atención de las aves, pero sólo consiguió asustarlas y que se alejaran más. Tomó pan, lo fue repartiendo en pedazos y dejando un rastro hasta el establo. Sin embargo, los gansos no entendieron el mensaje.

El hombre empezó a sentir frustración. Corrió tras ellos tratando de ahuyentarlos en dirección al granero, lo único que consiguió fue asustarlos más y que se dispersaran en todas direcciones menos hacia el granero. Por mucho que lo intentara, no conseguía que entraran al granero.

-¿Por qué no me seguirán? Exclamó frustrado. ¿Es que no se dan cuenta de que ese es el único sitio donde podrán sobrevivir a la nevada?

Reflexionando por unos instantes, se dio cuenta de que las aves no seguirían a un ser humano. Si yo fuera uno de ellos, entonces sí que podría salvarlos, dijo pensando en voz alta. Seguidamente, se le ocurrió una idea. Entró al establo, agarró un ganso doméstico de su propiedad y lo llevó en brazos, paseándolo entre sus congéneres salvajes, y luego, lo soltó. Su ganso voló entre los demás y se fue directamente al interior del establo. Una por una, las otras aves lo siguieron hasta que todas estuvieron a salvo.

El campesino se quedó en silencio por un momento, mientras las palabras que había pronunciado hacía unos instantes aún le resonaban en la cabeza: Si yo fuera uno de ellos, ¡Entonces sí que podría salvarlos!, era lo mismo que le había dicho a su mujer:

-¿Por qué iba Dios a querer ser como nosotros? ¡Qué ridiculez!

De pronto, todo empezó a cobrar sentido. Entendió que eso era precisamente lo que había hecho Dios. Nosotros somos como aquellos gansos: estamos ciegos, perdidos y a punto de perecer.
Dios se hizo hombre con el fin de indicarnos el camino y guiarnos a la salvación.


Si tu camino está en tinieblas o cegado como el de los gansos, entonces recuerda estas palabras de Jesús: “... Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida. Sin mí, nadie pude llegar a Dios el Padre” Juan 14:6