martes, 28 de agosto de 2012

FABULA DEL ATEO

Cuenta la que un ateo, caminaba a través de la selva, sonriendo ante la belleza que había a su alrededor, cuando de pronto pensó: Qué milagros de la naturaleza han creado los poderes de la evolución...
En ese momento, oyó un murmullo cerca del río. Fue a investigar y vio que un enorme oso pardo venía hacia él. El comenzó a correr, pero por mucho que se esforzaba, el oso lo estaba alcanzando. Trató de ir más rápido, pero tropezó y cayó al suelo.
Mientras trataba de levantarse, el oso saltó sobre su pecho, lo tenía atrapado y el ateo gritó: ¡¡¡Dios mío, ayúdame!!! El tiempo se detuvo. El oso se paralizó. La selva estaba en silencio y hasta el río se quedó quieto.
Una luz blanca brilló sobre el hombre y una voz resonó desde el cielo: Has negado mi existencia durante todos estos años, has enseñado que Yo no existo y que todo es de un accidente cósmico. ¿Esperas de verdad que te ayude en esta situación? Acaso a partir de ahora ¿Tengo que considerarte como un creyente?
El ateo miró hacia la luz y dijo: Sería hipócrita de mi parte si de repente te pidiese que me tratases como a un cristiano, pero quizás podrías convertir al oso en un cristiano.
La luz se fue, el río comenzó a fluir nuevamente y los sonidos de la selva se reiniciaron. Entonces, el oso, unió sus dos patas delanteras, inclinó su cabeza y dijo: Señor bendice los alimentos que voy a comer...

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