miércoles, 22 de junio de 2011

El poder de las mujeres
El general y político ateniense del siglo V antes de Cristo, Temístocles, dijo en cierta ocasión a su hijo: “Alégrate, porque eres el hombre más influyente de Grecia”. El muchacho se quedó sorprendido y preguntó por qué le decía aquello. El gran vencedor de los persas en Salamina le aclaró así las cosas: “Hijo, Atenas domina Grecia; yo domino a Atenas; tu madre me domina a mí y tú haces lo que quieres de ella, que sólo tiene ojos para ti, por eso, tú dominas el mundo”.
Las siguientes anécdotas reflejan bien el temperamento de Sócrates y su arte
de vivir:

Es sabido que el filósofo griego se casó con una mujer irascible llamada Xantipa,
y él evitaba discutir con ella. En cierta ocasión, la esposa estaba tan descontrolada, que se desbordó en
improperios y luego le arrojó una palangana llena de agua.
Él tomó las cosas con calma y dijo a los que allíestaban: "No os sorprenda que tras los truenos venga la lluvia
Querían saber cuál era el hombre más virtuoso de los Estados Unidos. Y un día, los encargados del concurso recibieron esta carta: “Soy un hombre que hace quince años no entro en una cantina. Desde hace quince años no voy a un baile (aunque me dan muchas ganas), no he pisado un teatro en este largo tiempo, por más que deseo mucho ir al cine. Y en estos tres lustros nunca me he emborrachado”.

Los jueces del concurso iban a colocar el nombre de este señor entre los ganadores del premio “Mejor hombre de la nación”, pero tropezaron luego con una nota de la carta, que decía: “Dentro de cinco años saldré de la cárcel”.