"(...) Pienso que es el esfuerzo lo que nos destruye, esta lucha en que gastamos casi todos los instantes de nuestra vida. Si observan a las personas mayores que los rodean, verán que para la mayoría de ellas la vida es una serie de batallas consigo mismas, con sus esposas o sus maridos, con sus vecinos, con la sociedad; y esta lucha incesante disipa la energía. El hombre que conoce la alegría, que es realmente feliz, no está preso en el esfuerzo. Vivir sin esfuerzo no significa que uno tenga que vegetar, que tenga que ser torpe, necio; por el contrario, sólo el hombre sabio, extraordinariamente inteligente, está en verdad libre del esfuerzo, de la lucha.
Pero ya ven, cuando oímos hablar de vivir sin esfuerzo, deseamos ser así, queremos alcanzar un estado en el cual no tendremos lucha ni conflicto; de modo que hacemos de eso nuestra meta, nuestro ideal y nos esforzamos por lograrlo; y tan pronto hacemos esto, hemos perdido la alegría de vivir. Estamos nuevamente atrapados en el esfuerzo, en la lucha. El objeto de la lucha varía, pero toda lucha es esencialmente lo mismo. Uno puede luchar para producir reformas sociales, o para encontrar a Dios, o para crear una relación mejor entre uno mismo y su esposa o marido, o con su vecino; uno puede sentarse a la orilla del Ganges, adorar a los pies de algún gurú, etcétera. Todo esto es esfuerzo, lucha. Lo importante, pues, no es el objeto de la lucha, sino comprender la lucha misma (...)".
Vivir sin esfuerzo (por Jiddu Krishnamurti)
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