lunes, 27 de agosto de 2012

Luz para el camino

Hace cientos de años en una ciudad de Oriente, había un hombre que caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encontró con un amigo. El amigo lo reconoció y le preguntó: ¿Bruno qué haces con una lámpara en la mano, si tu eres ciego?
El ciego le respondió: Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco las calles de memoria. Llevo la luz encendida para que otros encuentren su camino cuando me vean...
No sólo es importante la luz que me guía a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
Podemos alumbrar nuestro propio camino y también ayudar con nuestra luz a que otros encuentren el suyo.
Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil. Muchas veces en lugar de ser luz y alumbrar a los demás, les aportamos nuestras propias sombras y les oscurecemos y dificultamos mucho más el camino.
Son las sombras del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...

Él sabe lo que hace

Se cuenta que en Inglaterra, había una pareja a la que le gustaba visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus favoritas era la de antigüedades y en una de sus visitas encontraron una hermosa tacita.
-¿Me permite ver esa taza?, preguntó la Señora, ¡nunca he visto nada tan fino!
En cuanto tuvo en sus manos la taza, ésta comenzó a hablarle: Yo no siempre he sido esta taza que estás sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era sólo un montón de barro sin forma. Mi creador me tomó entre sus manos y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: Por favor, déjame en paz. Pero sólo me sonrió y me dijo: Aguanta un poco más, todavía no he terminado. Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor. Me pregunté por qué mi creador quería quemarme, así que toqué la puerta del horno y a través de la ventana del horno pude leer los labios de mi creador que me decía: Aguanta un poco más, todavía no he terminado.

Finalmente, mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara. Así está mucho mejor, me dije a mí misma; pero apenas me había enfriado un poco, ya me estaba cepillando y pintando. El olor de la pintura era horrible. Sentía que me ahogaba. Por favor detente gritaba yo, pero mi creador sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía: Aguanta un poco más, todavía no he terminado.

Por último dejó de pintarme, pero otra vez me metió a otro horno. No era un horno como el anterior, sino que era mucho más caliente. Estaba segura que me sofocaría y que acabaría rompiéndome en mil pedazos, le rogué y le imploré que me sacara, grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba diciendo: Aguanta un poco más, todavía no he terminado. Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: Mírate, ésta eres tú.

Yo no podía creerlo, esa no podía ser yo. Lo que veía era realmente hermoso. Mi creador nuevamente me dijo: Yo sé que te dolió todo este proceso, pero si te hubiera dejado como estabas, sólo serías un trozo de barro seco. Sé que te causó mucho y dolor, que los gases de la pintura te causaron mucha molestia, pero de no haberte pintado no tendrías color. Y si yo no te hubiera puesto en el segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido lo suficiente para resistir. Ahora eres un producto terminado, eres exactamente lo que tenía en mi mente cuando te comencé a formar.

“Dios sabe lo que está haciendo con cada uno de nosotros. Él es el artesano y nosotros somos el barro con el cual trabaja. Él nos amolda y nos da forma para que lleguemos a ser una pieza perfecta y podamos cumplir con Su voluntad” Romanos 8: 28 Y 29

Culpable o inocente

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.
En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento buscaron una víctima para encubrir al verdadero culpable.

El hombre fue llevado a juicio sabiendo de antemano que tendría muy pocas posibilidades de ser declarado inocente. Antes del juicio su destino ya estaba decidido, iba a morir en la horca.

El juez que también estaba confabulado, trató de dar todo el aspecto de un juicio justo e imparcial y por ello dijo al acusado:
-Conociendo tu fama de hombre justo y sabiendo que eres un fiel creyente, vamos a dejar tu destino en las manos de Dios, así que vamos a escribir en dos trozos de papel las palabras culpable e inocente. Tú escogerás uno y será la voluntad de Dios la que decida tu destino. Por supuesto el juez había preparado dos papeles con la palabra, culpable.

La pobre víctima aún sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No tenía escapatoria.

Cuando el Juez ordenó al hombre que tomara uno de los dos papeles doblados. El acusado se quedó en silencio unos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una amplia sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca se lo tragó.

Sorprendido e indignado el Juez le reprochó airadamente:
-¿Pero qué has hecho? ¿Y ahora cómo vamos a saber el veredicto?
-Es muy sencillo respondió el hombre, es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué.
En medio de un gran bullicio en la sala y ante la evidente desilusión del Juez, no tuvieron más remedio que liberar al acusado.

“En los momentos de crisis, de injusticia, pídele a Dios una salida y El te dará la imaginación que muchas veces es más importante que el conocimiento”

jueves, 16 de agosto de 2012

¿Ángeles o amigos?

¿Ángeles o amigos?, en nuestra vida todos nos encontramos con un poquito de cada cosa...

El ángel, lo asigna Dios.
El amigo te escoge, te toma de la mano y te acerca a Dios.

El ángel tiene la obligación de cuidarte.
El amigo te cuida por amor.

El ángel te ayuda, evitando que tengas problemas.
El amigo te ayuda a resolverlos.

El ángel te ve sufrir y no te puede abrazar.
El amigo te abraza, porque no quiere verte sufrir.

El ángel te ve sonreír y celebra tus .
El amigo te hace sonreír y comparte sus alegrías.

El ángel sabe cuando necesitas que alguien te escuche.
El amigo te escucha, sin decirte que lo necesitas.

El ángel es parte de tus sueños.
El amigo, comparte y lucha para que tus sueños, sean una realidad.

El ángel siempre está ahí contigo y no puede extrañarte.
El amigo, cuando no está contigo, te extraña y se acuerda de ti

El ángel tu sueño
El amigo sueña contigo.

El ángel aplaude tus triunfos
El amigo te ayuda para que triunfes.

El ángel se preocupa cuando estás mal.
El amigo se desvive para que estés bien.

El ángel recibe una oración tuya.
El amigo hace una oración por ti.

El ángel te ayuda a sobrevivir.
El amigo sobrevive para ti.

Para un ángel, eres una misión que cumplir
Para un amigo, eres un tesoro que defender.

El ángel, es un ser celestial.
El amigo es la oportunidad de conocer lo más hermoso que hay en la vida,
"EL AMOR Y LA AMISTAD"

El ángel quisiera ser tu amigo.
El amigo, sin proponérselo, también es tu ángel...

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